#ComidasQueTransforman

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¿Te es familiar la frase «Llenas la vista antes que el estómago»?

Mi abuela siempre me lo decía, ¡definitivamente tenía razón!

El precio que pagamos por esta sobreabundancia es alto, desde las libras de más, hasta enfermedades crónicas.

Nuestra percepción de las porciones se ha distorsionado tanto con el paso del tiempo, que investigaciones indican que nos cuesta identificar qué es una porción normal.

Combos medianos o agrandados e incluso restricciones en algunos restaurantes de pedir platos de niños si no hay menores de 12 años en la mesa, son algunos ejemplos de las distorsiones en las porciones.

Recibimos porciones grandes y muchas veces asumimos el reto de terminarlo, tipo el programa Man Vs Food.

Ponte a pensar, torre de 5 o más panckakes, o bagels que pueden llegar a medir 12 cms cuando en los 80’s median 6 cms.

Si las porciones han aumentado, no es sorprendente que también aumente nuestra cintura y la de nuestros hijos.

En temas de alimentación, tiene que ver mucho la calidad como la cantidad.

Si eres uno de los que tiene porciones distorsionadas, y llena mucho los platos, te compartimos unos trucos para combatir la intención de llenar más la vista que el estómago.

Te invitamos a aplicarlos en conjunto con toda tu familia, para que todos se vean beneficiados, principalmente tus hijos.

Recuerda que acciones recurrentes, se convierten en hábitos, principalmente para los más pequeños.

Bagel

La distorsión de las porciones. Antes, un bagel media 6cms, hoy día puede llegar a medir 12cms. Además del aumento en tamaño, si lo comemos completo, ingerimos 210 calorías adicionales.

Recomendaciones para controlar las porciones

Es fácil entender por qué la industria alimentaria tiende a servir mucha más comida de la necesaria.

A todos nos encanta sentir que estamos recibiendo una mayor cantidad de alimento por lo que pagamos.

Por este motivo, es importante responsabilizarnos de nuestras propias porciones y enseñar a nuestros hijos a hacer lo mismo, aquí te compartimos algunos trucos:

  • Engaña a la vista. Sirve los alimentos en platos de menor tamaño para que las comidas parezcan más abundantes. Un sándwich puede parecer abundante en un plato pequeño.
  • Ten en cuenta que la mayoría de las porciones que se sirven en los restaurantes duplican o triplican el tamaño de una ración recomendada. Por eso comparte tu plato, o pide entradas como platos principales o llévate la mitad a casa o pide alguna opción del menú de niños. ¡Tu estómago, tu salud y tu bolsillo te lo agradecerán!
  • No sirvas a tus hijos porciones grandes ni esperes que dejen los platos vacíos. Enséñalos a quedar satisfechos, a darle al cuerpo lo que necesita, sin excesos, evitando la sensación de llenura.
  • Controla la cantidad de comida que se llevan al sofá. Es menos probable que tú o tus hijos se terminen la bolsa de chips o popcorn o el ½ galón de helado si limitas los excesos, al servir porciones apropiadas en recipientes en los «movie nights» en familia. ¡Si quieren más, hay que levantarse y tendrán tiempo de pensarlo dos veces!
  • Intenta servir los alimentos en la cocina y evita llevar recipientes para «repetir» a la mesa. Si aún hay hambre, pueden levantarse por más.
  • Asegura como mínimo tres comidas principales, junto con una o dos meriendas. Si se saltan alguna comida, puede provocar excesos o ansiedad en la próxima comida o al día siguiente.
  • Asegura que tu gente coma despacio. Que tu familia saboree y disfrute la comida, sin apuros. El masticar bien los alimentos favorece la digestión, y le da tiempo al cerebro para enviar su mensaje de saciedad. Sé honesto con tu cerebro, come despacio, sin trucos y que cada quien decida cuando parar, sin excesos ni remordimientos.
  • No te dejes tentar por las bebidas azucaradas con opción de «refill» o agrandadas. Ese súper precio no sirve de nada si triplica el azúcar y las calorías ingieres tú y tu familia.